La escritora Núria Añó

La siguiente entrevista a Núria Añó fue realizada por Irina Lobera de la Escola Maristes Montserrat de Lleida el 5 de Noviembre de 2013

Yo creo que los lectores tienen la última palabra y su opinión es esencial en el rumbo de los libros. Cuando un libro gusta, hay que decirlo, pues el boca a boca es fundamental con el gran abanico de publicaciones que salen cada mes.

Entrevista a Núria Añó para el trabajo académico de Irina Lobera de la Escola Maristes Montserrat de Lleida, la cual tuvo lugar el 5 de Noviembre de 2013 [Leer entrevista completa]
P.: ¿Cómo definirías tu profesión? ¿En qué ámbito te sientes más cómoda?

R.: La escritura es un arte que necesita calma y el resultado sólo se ve a largo plazo. Si bien al principio escribía relatos, pronto este formato se me quedó pequeño. Yo me considero novelista, trabajo en proyectos que me suelen durar años. Por más que cuando escribo no pienso en el tiempo que transcurre, solo en escribir y en aquello que pretendo expresar. Pero un día se termina la obra y hay que editarla y sacarla al mercado. Luego vienen las presentaciones, las charlas y los actos culturales que son probablemente la cara más externa del escritor hoy en día.


P.: ¿Cuál crees que es el factor que lleva a alguien a la escritura?

R.: Las ganas de reflexionar, de analizar, de comunicarse aunque sea a través de uno mismo, como resultado de la experiencia adquirida de las cosas, o bien exteriorizando el momento histórico, político, económico o social que uno presencia. También hablando sobre otros, inventando historias.

No creo que haya un motivo concreto que lleve a la escritura ya que todo el mundo escribe de algún modo, desde recetas de cocina, cartas, incluso diarios personales o blogs, escribir es algo natural en todos nosotros. La diferencia está en aquél que no puede dejar de hacerlo y convierte esto en un hábito.

Yo pienso que la infancia, la adolescencia son claves en muchos escritores, pues hay algo que no se supo sobrellevar y la escritura parte como un error. Luego, claro, se aprende a manejarla, a convivir con ella; se vuelve parte de uno mismo.


P.: Según tu opinión, en el momento de escribir, ¿qué es lo que prevalece: la habilidad adquirida por el perfeccionamiento de la técnica o una capacidad natural como es el talento?

R.: El talento ayuda. No obstante, éste aprende a funcionar a través de la técnica. La técnica necesita práctica, y la práctica pide sus años. Los años, una madurez. Y todos esos ingredientes son esenciales en la escritura; como mayor sea el talento y la práctica, mejor será el resultado. Luego, según decía Doris Lessing, un día empezamos a perder neuronas y todo juega en contra y requiere todavía más esfuerzo.


P.: Muchas de las creaciones no llegan a publicarse por motivos del autor o de la editorial; ¿cuántas creaciones literarias personales o inéditas podrías tener en libretas?

R.: Cuando escribí mi primer relato a los diecisiete años, me lo publicaron sin que tuviese que platearme nada. Muchos de mis cuentos fueron premiados o bien publicados en libros antológicos.

Mi primera novela, Els nens de l’Elisa, quedó tercera finalista del XXIV Premio Ramon Llull, sin embargo, como no tenía otras obras publicadas y no era conocida, la desestimaron en muchas editoriales y durante un par de años no supe qué camino le esperaba. Un día topé con un editor que le gustó y la publicó.

Por decirlo así no tengo obra en cajones porque nunca he dejado de luchar.


P.: ¿Haces una lluvia de ideas para definir el tema o improvisas y luego perfeccionas?

R.: Normalmente cuando empiezo una obra ya he dado muchas vueltas sobre los personajes y aquello que pretendo contar, es como si cada vez lo tuviese más claro en la mente.

Por otro lado, mi escritura es visual, se fragmenta como en un guion, ello me otorga un espacio muy interesante para poder improvisar en las imágenes y cómo presentarlas.

También me preocupa el estilo y, en la fase final, el proceso de corrección puede durar más que la escritura de la historia en sí misma.


P.: ¿Cada cuándo sueles escribir? ¿De qué depende que tengas inspiración o no?

R.: Cuando escribo, me gusta ahondar en los personajes, hago novela psicológica y ello pide mucha dedicación. No creo que la inspiración juegue un papel primordial si detrás hay un trabajo constante. Aunque si un día tengo más inspiración que otro, ello se refleja como un extra de este trabajo y la pertinente dedicación.


P.: ¿Podrías decirme tu ritual de escritura particular, si es que tienes alguno?

R.: Empiezo a escribir a primera hora de la mañana. Cuando abro el archivo con que trabajo en el ordenador, puedo tener entre tres y cuatro diccionarios sobre la mesa. Una libreta para anotaciones, unos cuantos lápices afilados. Algunas veces puedo pasar días enteros sin utilizar nada de esto. Aunque luego siempre llega un punto en que lo utilizo todo.


P.: ¿Cuál crees que es la receta para que una publicación tenga éxito?

R.: El éxito es un factor externo al autor. Aun cuando una obra también puede lograr el éxito por sí misma, es algo que rara vez sucede.

El éxito depende de modas, de productos muy vendibles, de contratos entre agentes y editores, de encargos para el autor, de la pertinente publicidad, de buenas críticas, de escribir sólo aquello que vende, y aun así algunas veces estos pronósticos fallan. Obras que en un país son vendibles, en otros no ha sido así. Obras que han sido bestsellers y en su momento las desestimaron en algunas editoriales…

Por más que yo creo que los lectores tienen la última palabra y su opinión es esencial en el rumbo de los libros. Cuando un libro gusta, hay que decirlo, pues el boca a boca es fundamental con el gran abanico de publicaciones que salen cada mes.

Sobre la autora

Núria Añó (Lleida, 1973) cursó estudios de Filología Catalana y Lengua Alemana. Compagina la escritura con la traducción, además de la participación en coloquios y becas internacionales, donde suele hablar de su obra, de creación literaria, cine, ciudades o bien analiza la obra de escritores como Elfriede Jelinek, Patricia Highsmith, Karen Blixen, Salka Viertel, Alexandre Dumas (hijo) o Franz Werfel.

Su obra ha sido traducida al español, francés, inglés, italiano, alemán, polaco, chino, letón, portugués, neerlandés y griego.

La novela Els nens de l’Elisa (2006) queda tercera finalista en el XXIV Premio Ramon Llull. Siguen L’escriptora morta ([La escritora muerta], 2008), Núvols baixos (2009), La mirada del fill ([La mirada del hijo], 2012) y El salón de los artistas exiliados en California (2020).

Gana el XVIII Premio Joan Fuster de Narrativa Ciutat d’Almenara, el cuarto premio internacional de escritura 2018 Shanghai Get-Together y ha sido galardonada con las prestigiosas becas: Nuoren Voiman Liitto (Finlandia, 2016), Shanghai Writing Program (China, 2016), Baltic Centre (Suecia, 2017), IWTCR (Grecia, 2017), Krakow UNESCO City of Literature (Polonia, 2018), IWTH (Letonia, 2019) o IWP (China, 2020). Más información

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